Artículo publicado en Razón Pública el 14 de junio de 2026.
La explotación sexual de niñas, niños y adolescentes persiste pese a décadas de prevención. Norte de Santander registra pocos casos en total, pero un perfil distinto: la trata con fines de explotación sexual pesa unas diez veces más que en el país y la judicialización es débil. El artículo sostiene que la frontera opera como un sistema institucional que produce vulnerabilidad y pide mejor registro y una estrategia propia para la frontera.
«Mientras la frontera se siga gestionando como margen, seguirá produciendo víctimas que el sistema no alcanza a nombrar.»
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